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sábado, 16 de noviembre de 2013

¿La convivencia es un drama?

Se dice que es un drama porque la convivencia en pareja es dura8, una tarea de mucho esfuerzo y disposición mutua, como dos engranajes que trabajan día y noche para que las cosas funcionen. Implica autodominio, manejo de las emociones, del lenguaje, y renuncia. Ésta última es la que más cuesta, dado que renunciar a los viejos modos y hábitos es cambiar lo necesario para vivir en armonía.

Es también compleja porque cada quien tiene una historia personal y familiar diferente, con costumbres, ideas,  argumentos, modos de ver el mundo entre otras experiencias vitales que nos hacen únicos, que confluyen en la convivencia. Ante tanta diversidad es todo un desafío. 

Por eso,  para convivir en armonía es necesario que primero cada uno se conozca, acepte y quiera. 
Segundo, que se esté dispuesto a engranar con la pareja, a cambiar si es necesario para reformarse y nutrir la relación con la experiencia. Tercero, entender y comprender, escuchar y estar abierto al diálogo con paciencia y buen ánimo. Cuarto, mantener el respeto y el aprecio recíprocos sin dañar a la persona en las divergencias. Quinto,  llevar una vida ordenada , sosegada, concebida como una oportunidad para demostrar día a día con detalles que sí se puede convivir a plenitud. Estos puntos claves9 ayudan a que la convivencia sea más solidaria.

Bibliografía


ROJAS, Enrique. El amor inteligente. Corazón y cabeza: claves para construir una pareja feliz. Madrid,Ediciones Temas de Hoy S.A. (T.H.), 1999. p.87

Inteligencia y la afectividad en la personalidad


La personalidad es el conjunto de cualidades que diferencian a las personas. Ésta posee una estructura y niveles: biológicos, emocional-afectivo y el intelectual4.  La afectividad y la inteligencia se relacionan y actúan interdependientemente en la edificación de la personalidad. A continuación se explicará esa relación.

Gracias a los aportes de la neurociencias, Goleman nos adentra a un nuevo panorama sobre la inteligencia y la afectividad en la personalidad. Dice que  la inteligencia emocional5 nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones del día a día, acentuar nuestra capacidad de trabajo en equipo y adoptar una actitud empática y asertiva para el desarrollo personal.

La inteligencia es decisiva en la dirección y modelación de las conductas. La voluntad y el pensamiento permiten al hombre perfeccionarse.  La inteligencia guía los instintos y tendencias,  haciendo el Yo más consciente de sus actos. Gracias a la inteligencia, la persona desarrolla la capacidad de aprender de la experiencia y a comportarse adecuadamente en la realidad.

La afectividad  abarca los estados de ánimo, las emociones, los instintos y tendencias. Es un componente que matiza las vivencias intelectuales y objetivas de las personas y las hacen singulares e irrepetibles. Los afectos, emociones y sentimientos enriquecen la vida propia y la de los demás.

 Al educar las emociones la persona se hace más autónoma, capaz de aprovechar al máximo la influencia de los estados de ánimos para la construcción de uno mismo. Conocer las bases de la afectividad, sus componentes, y  su origen emocional son estrategias para encauzarlas y manejarlas mejor. Como se menciona en la primera pregunta, hay una necesidad de educar la emociones, hacernos conscientes de ellas para vivir mejor con uno mismo, en pareja, familia y sociedad .  De este modo, no nos arrebatamos, nos de dejamos llevar por impulsos de origen pasional, ni tampoco nos convertimos en personas insensibles e indiferentes que bloquean los sentimientos y emociones.

“La capacidad para controlar y dominar los sentimientos y pasiones es un signo de madurez”6 . De este modo, hemos aprendido a diferenciar los caprichos personales del amor de pareja, la  capacidad de entrega de la amistad del servilismo ocasional.

Por ello, dar una mirada al interior y hacer higiene emocional es fundamental para tener una personalidad equilibrada. El “ educar los sentimientos no consiste solo en dirigir, proyectar o racionalizar. Hay que saber qué cosas se “cuelan” hacia el interior de uno y son negativas, para poder luchar y echarlas fuera”. 7

4. Estructura de la personalidad y el papel de la afectividad
http://www.masalto.com/familia/template_familiadestacado.phtml?consecutivo=5617&subsecc=6&cat=26&subcat=68&subj=515
5. Goleman,Daniel.  Emotional Intelligence.  Why it can matter more that IQ. 1st Edition. Bantam Books, 1997
6. ROJAS, Enrique. El amor inteligente. Corazón y cabeza: claves para construir una pareja feliz. Madrid,Ediciones Temas de Hoy S.A. (T.H.), 1999. p.60
7.Ibid. p.60