Mostrando entradas con la etiqueta paternidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paternidad. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de noviembre de 2013

Sexualidad en Adolescentes

En la televisión, el internet, las redes sociales pululan una serie de falsos conceptos sobre la sexualidad, cuya tendencia es idolatrar al sexo, reducirla al placer genital y al performance sexual. La sexualidad es un tema que se debe tratar en familia y en la escuela ante tanta desinformación vertida en los medios y porque son los adolescentes una población en riesgo (embarazo, aborto, suicidio adolescentes).
La educación sexual es la clave para afrontar estos problemas sociales, para ayudarles a los jóvenes a responder esas preguntas en su desarrollo afectivo y sexual. La educación sexual implica formación e información, de modo que el hombre y la mujer afectivamente preparados, a través del contacto íntimo, se encuentren la profundidad de sus personas.
¿qué debemos hacer como padres y maestros?
En primer lugar, que los adolescentes tengan la oportunidad de conocerse a sí mismos, es conocer sus fortalezas y debilidades. Así mismo, deben contar con la información básica sobre los caracteres sexuales, las diferencias físicas, implicancias del sexo, el embarazo,  para tener un esquema claro de la sexualidad. Los padres o maestros deben dialogar tranquilamente con ellos para aclarar los términos sexualidad y afectividad al joven. Conocer la sexualidad como componente fundamental de la persona, aquel plano físico de donde emerge la atracción. Como menciona Rojas, “ el anzuelo del enamoramiento”.  A diferencia de la afectividad, que es el amor que se siente hacia la otra persona, obedece a un plano espiritual y emerge de la entrega y conocimiento de la pareja.

En segundo lugar, se debe conocer la relación estrecha entre afectividad y sexualidad, cuya interacción es la base para una vida en pareja sana. Se le debe explicar que la sexualidad no es lo mismo que el sexo y que no algo sucio o tabú; todo lo contrario, la sexualidad se conecta al amor. Ello, porque hay un encuentro profundo durante el acto sexual cuando las personas han logrado su madurez afectiva y el amor conyugal.

En tercer lugar, definir claramente lo que es la sexualidad inteligente como una búsqueda de la revalorización de la persona siempre superior al placer, es decir, la búsqueda del goce compartido de modo más humano y menos material. Así mismo, resaltar el componente metafísico del amor (el compañerismo, la complicidad, la confianza) en un esquema de valores y principios humanos que permiten trascender. Esa relación afectiva y sexual que es capaz de envolverlo con una mística espiritual,  en el que se fundan la complicidad, la ternura, la pasión, el misterio, la delicadeza, que le impregnan de ideales, dulzura y protagonismo al plano sexual. Es pues, la espiritualidad en el amor, que llena al ser, nos haces capaces de amar, perdonar, corregir los errores y empezar nuevamente.

En cuarto lugar, ayudarles a desarrollar el pensamiento crítico respecto a las tendencias sobre la sexualidad y la afectividad.  En las revistas, las películas, la televisión los jóvenes se ven expuestos a la pornografía y al erotismo y se sugestionan con falsos conceptos sobre la sexualidad, muchas veces reducida al placer genital, o comentarios que reducen la dignidad del hombre.  Creando grupos de trabajo, los alumnos por ejemplo en clase de tutoría, pueden compartir una noticia, un afiche, una propaganda que evidencie cómo es que la sexualidad es reducida al placer sexual, a un objeto de consumo, cómo es escandalizada y muchas veces utilizada para fines egoístas. Como dice Rojas “ el sexo no puede ser contemplado como un mero acto de dos cuerpos que se funden porque se desean, sin consecuencias ni responsabilidades. A eso hay que llamarlo banalización de la intimidad personal”4. Si somos conscientes de estas situaciones de vulnerabilidad, entonces es debemos actuar y prevenirlas.

En quinto lugar, debemos promover la comprensión y el dialogo constante en estos temas referidos a los afectos, sexualidad y relaciones de pareja con los hijos y alumnos, siendo conscientes de un lenguaje apropiado para su edad. La comunicación y la apertura son imprescindibles para afrontar la desinformación y para prevenir el embarazo adolescente. Es fundamental, que conduzcamos a los alumnos e hijos a ser conscientes de sí mismo, de la autoestima, de la amistad, el amor verdadero, de lo que son los afectos y sentimientos diferenciándolos de los impulsos  hormonales y las pasiones, porque la madurez afectiva juega un papel protagónico en el desarrollo de la sexualidad. Considerar el pudor, la pureza y la modestia como virtudes para fortalecer en esta etapa.

En sexto lugar, la  observación a distancia y la promoción de ambientes seguros para su desarrollo. La supervisión en esta edad debe ser un arte, de tirar y aflojar. La observación debe ser a distancia para que no sientan que son vigilados ya que sentirían una violación a su intimidad. La adolescencia es una edad difícil porque en la construcción de su personalidad muchos chicos son susceptibles a ser seducidos por todo aquello que les rodea y confundirse. Por eso hay que observar las reacciones, las conductas vigilantes,   los cambios repentinos de costumbres…La relaciones padres-hijo, maestro-alumno y maestros-padres deben ser de confianza y de comunicación constante.



Bibliografía


4.ROJAS, Enrique. El Amor Inteligente. Corazón y Cabeza: claves para construir una pareja feliz. Ediciones Temas de Hoy, S.A. Madrid, 1999. P. 202



¿Cómo enseñar a amar a los hijos?


Las “reglas de juego” para enseñar a amar a los hijos consisten en una serie de principios elementales válidos para educación formativa de la persona. Estos son según Javaloyes1:
A)   La gradualidad: Cada cosa a su tiempo. Con ello quiere decir que hay pasos que seguir en la formación de los hijos. La educación de los hijos implican preparación de los padres para saber exigir a futuro. Los hijos, necesitan aprender a aprender en cada etapa de sus vidas, desde la regulación de las horas para alimentarse y dormir cuando son bebés, hasta la paciencia y determinación para lograr los objetivos de vida. Ordenar lo que queremos que aprendan los hijos tomando en cuenta su periodo de desarrollo cognitivo es uno de los principios.
B)    Saber responder con la verdad aunque cueste. Los niños quieren saber todo y muchas veces nos sorprenden con sus preguntas. Para procurar su educación, se debe hablar con la verdad cuidadosa y oportunamente- aún cuando las preguntas nos sean difíciles, debemos ver el momento apropiado para conversar con los hijos. Decir la verdad implica informarse sobre un tema específico. De igual modo, si no se conocer el tema, pues hay que reconocerlo y prometer buscar información para aprender juntos. Ante tanta información vertida y modelos educativos indirectos en los medios, debemos estar vigilantes porque somos los padres los primeros educadores. Nunca se debe bajar la guardia o hacerse de la vista gorda ante los comentarios que sabemos son mentiras o actitudes, que son inmorales. ¿Cuántos de nosotros somos capaces de decirles a nuestros hijos que muchos de los programas de la televisión peruana como “Combate o Esto es Guerra” promueven el escándalo, el consumismo, la enemistad, la violación a la privacidad, entre otros?  
C)   La Planificación de la educación, puesto que esta no se desarrolla al azar. Es trazar un plan para los hijos, con objetivos claros, aquello que queremos que nuestros hijos aprendan.  Si se quiere que sepan amar, se debe demostrar que somos organizados, constantes, y que cumplimos aquello que prometemos. El ejemplo es el mejor maestro.  Por ello, tomando en cuenta las características de cada hijo, sus necesidades e intereses, como padres debemos proponerles retos, ayudarles en el diseño de un plan de acción educativo en el que puedan concretar acciones, objetivos, etc., y sentir que van perfeccionándose.  Si queremos ser exigentes más adelante, tenemos que ayudarles a organizarse desde pequeños con las tareas y actividades del día a día. Plasmar un horario de trabajo/estudio es estratégico.
D)   La dedicación y la constancia: empezar es importante, pero no basta. La educación de los hijos es una tarea que demanda esfuerzo, constancia y paciencia. Es un trabajo que no acaba, porque aún cuando ya se han logrado profesionalmente, seguimos procurando lo mejor para ellos. Día a día se presentan retos y situaciones que les afectan, por eso debemos estar presentes, porque no hay  mejores personas que los padres para aprovechar esas oportunidades para ayudarlos a ser mejor.

E)    Se aprende con el esfuerzo. Criar a los hijos es un compromiso arduo pero gratificante - pues lo valioso cuesta. Así estemos cansados, así el día haya sido duro, debemos tomar en cuenta que es nuestra los hijos son responsabilidad nuestra y dependen únicamente de la calidad de tiempo invertido. Lo fácil y gratuito no es valioso; no hay satisfacción más grande que saber que se ha hecho algo por mejorar.